La minería ilegal continúa expandiéndose en la Amazonía peruana. Unas 350 dragas o balsas rústicas estarían operando en 13 ríos de Loreto y podrían extraer hasta 2,5 toneladas de oro al año, cuyo valor supera los S/1.000 millones a precios internacionales.
La minería ilegal de oro viene adquiriendo una dimensión cada vez mayor en los ríos de Loreto. De acuerdo con información recogida por El Comercio, aproximadamente 350 dragas estarían operando actualmente en los cauces de 13 afluentes de esta región amazónica.
Estas embarcaciones, utilizadas para remover los lechos de los ríos y extraer material aurífero, tendrían una capacidad conjunta de producción de hasta 2,5 toneladas de oro al año. Considerando el precio internacional del metal, el valor de este volumen superaría los S/1.000 millones.
El avance de las dragas
Entre los ríos afectados se encuentran el Nanay, Marañón, Tigre, Napo, Putumayo, Mazán, Curaray, Atacuari, Chambira, Pintuyacu y Yaguas, entre otros.
El río Nanay genera especial preocupación debido a que sus aguas son utilizadas para abastecer a la población de Iquitos. Según información citada por El Comercio, en este río se habrían registrado alrededor de 80 dragas, frente a las 65 identificadas en un reporte de 2025.
En el río Marañón también se ha registrado un incremento. Imágenes georreferenciadas muestran que el número de dragas habría pasado de 45 a aproximadamente 65 durante el periodo analizado.
La expansión no es un fenómeno aislado. Un reporte de Conservación Amazónica (ACCA) y Amazon Conservation Association identificó 704 registros de dragas mineras en Loreto entre 2025 y 2026, distribuidos en 13 ríos.
Un negocio de alto valor
El atractivo económico del oro y su elevada cotización internacional han convertido a los ríos amazónicos en nuevos puntos de explotación. Según especialistas citados por El Comercio, algunas zonas de Loreto producen oro de alta pureza, llegando a alcanzar hasta 24 quilates.
Una draga puede trabajar durante largas jornadas utilizando equipos y personal especializado para remover el fondo de los ríos. Los reportes también señalan que, aunque algunas embarcaciones son destruidas durante operativos, pueden ser reparadas y volver a operar en pocos días.
Impacto ambiental y riesgo para las comunidades
El problema no se limita a la extracción de oro. El monitoreo satelital realizado por organizaciones ambientales advierte que la actividad minera se ha extendido a 13 ríos y comienza a generar pérdida de bosques ribereños y afectación de ecosistemas amazónicos.
A esto se suma la preocupación por la contaminación con mercurio. La Defensoría del Pueblo informó en agosto que existen poblaciones de Loreto expuestas a este metal como consecuencia de la minería ilegal y pidió recursos para fortalecer la atención y el monitoreo sanitario.
El avance de esta actividad plantea así un doble desafío para el Estado: controlar una economía ilegal que mueve grandes cantidades de dinero y, al mismo tiempo, proteger los ríos, bosques y fuentes de agua de los que dependen numerosas comunidades amazónicas.
Fuente: El Comercio, ACCA/MAAP y Defensoría del Pueblo.



